Periodismo e Historia

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Un pedacito de Da Vinci llega a España y revoluciona en su primer día

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No ha tenido una vida fácil; ha sido una mujer que ha estado años desaparecida, a la que han escondido y que incluso fue raptada por los nazis de la Alemania de Hitler, pero hoy ha llegado a Madrid con el mismo gesto con el que el genio renacentista le diese forma a su rostro, y lo ha hecho escoltada por el propio Ejército polaco como una mujer de la más alta alcurnia. “La dama del armiño” descansará de sus viajes en la capital de España hasta el 4 de septiembre de 2011, concretamente en la exposición Tesoros de Polonia, en el Palacio Real de Madrid.

Se trata de uno de los cuatro retratos que Da Vinci realizó a cuatro mujeres diferentes, entre ellos el reconocidísimo retrato de la Gioconda. En este caso se trata de Cecilia Gallerani, amante del duque Ludovico Sforza, y se expone en España por primera vez como la pieza central de la exposición organizada por Patrimonio Nacional.

"Dama de Armiño", de Leonardo Da Vinci

Junto a este cuadro descansan en las salas del Palacio Real otras 194 obras de importantes genios del arte como Rembrandt, por ejemplo, pero la llegada de este óleo de Da Vinci de 1490 ha eclipsado durante el día de hoya todas las demás.

El Museo del Prado había intentado ya que esta obra se expusiese en España anteriormente, pero ha sido ahora cuando la voluntad de su propietario, el aristócrata polaco Príncipe Adam Carol Czartorysk se ha hecho realidad, en cierta medida por la insitencia del presidente de Patrimonio Nacional, Nicolás Martínez-Fresno.El dueño del cuadro nació en Sevilla durante la Segunda Guerra Mundial, momento en que su familia se refugió en España, por lo que su vínculo con este país es muy grande.

Y algunos se preguntarás, ¿por qué porta esa dama elegante y con tanta clase un armiño en los brazos? Se trata de un símbolo motivado por un hecho real: el propio duque era conocido con ese sobrenombre, el de “armiño”, por haber sido nombrado por el Rey Fernando I de Aragón caballero de la Orden de caballería de Armiño en 1488.

Si nos centramos en los aspectos más técnicos de esta pintura, es muy destacada por su innovación. Y es que supone un giro en el estilo de Da Vinci al no representar a la mujer de perifl (como en sus retratos anteriores) sino en un perspectiva de tres cuartos, realizando una composición mucho más dinámica y con una luz que proviene de una sola fuente que aporta un “carácter plenamente tridimensional, logrando el efecto de vida real”, según palabras de Carmen García-Frías, la conservadora de pintura de Patrimonio Nacional.

La exposición, iniciada el 3 de junio, se prolongará hasta el 4 de septiembre, e incluye obras desde la Edad Media hasta el siglo XVIII. La otra perla es “Niña en un marco” (1641), de Rembrandt, en la que destaca la innovadora posición en el espacio de la figura de la niña, que parece sujetar el marco del cuadro. El próximo mes será España quien llevará su arte a Polonia con Tesoros del Patrimonio Nacional de España.

Miguel Alonso 

Sala de Exposiciones del Palacio Real de Madrid.

De lunes a domingo de 10:00 a 20:00 horas.

Más información en Patrimonio Nacional.

"Niña en un marco", de Rembrandt

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4 junio, 2011 at 22:22

Eduardo Verástegui, un referente contracultural en el mundo del espectáculo

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El actor se encuentra rodando en México la película “Cristiada” y continúa inmerso en la lucha contra el aborto y la defensa de los valores católicos

Eduardo Verástegui

Los focos y los flashes iluminaban su cara en cada estreno, concierto y aparición pública. Era el cantante del momento, el actor más deseado y un ídolo de masas que encarnaba las virtudes (y defectos) del casanova latino. Cuando se pronunciaba el nombre de Verástegui, los gritos de las fans hacían ensordecer y él se limitaba a disfrutar del éxito. Un éxito que «no viene de Dios y por tanto no viene de nada bueno», según él mismo afirma

Hoy Eduardo continúa trabajando como actor, pero lo hace desde otra perspectiva y con otros fines. Actualmente está rodando Cristiada, una película mexicana en la que interpreta a un mártir y en la que comparte protagonismo con Andy García y Eva Longoria. Compagina esta labor con la de su organización, Manto de Guadalupe, desde la que realiza una ardua y activa defensa de la vida. «No hay nada más grande que la satisfacción de levantarse cada mañana para luchar por una causa que es más grande que tú», así califica la necesidad de velar por los derechos de los no nacidos, especialmente en el ámbito latino.

Este mexicano de treinta y seis años nació en un pequeño pueblo en el seno de una humilde familia, pero sus inquietudes y ansias por alcanzar su sueño de ser cantante y rozar la gloria le llevaron a Estados Unidos muy joven. Después de participar en un grupo musical, se lanzó en solitario al mundo de la música y las oportunidades en la pequeña pantalla comenzaron a caerle del cielo. Famoso, guapo, rico y con todo lo que se le antojase al alcance de su mano. Parece lo que cualquiera podría desear. Pero Eduardo se sentía tremendamente vacío por dentro, y se dará cuenta de ello cuando su profesora de inglés le muestre lo que en realidad necesita para sentirse pleno.

Verástegui afirma que en ese instante se sintió «temblando por dentro». Su conversión y la reafirmación de su catolicismo llegaron en ese instante para dar un giro brutal e inesperado a su vida: «Comprendí que no había nacido para ser actor u otra cosa, sino para conocer, amar y servir a Jesucristo». Es ahí donde nace su nuevo estilo de vida: Verástegui decidió vender todos sus bienes y ahora va a misa a diario, reza el rosario y visita la entrada de diferentes clínicas abortivas situadas en el barrio de Los Ángeles donde reside para hablar con las mujeres y niñas que van allí a abortar.

Eduardo considera que el aborto es un crimen contra la Humanidad y también contra la mujer, por ello aparca su camioneta en la puerta de estas clínicas y muestra a esas chicas el vídeo Dura realidad, que se encuentra colgado en su página web (y al final de este post) y en el que él mismo expone la brutalidad que entraña la práctica del aborto. Es así, y a través de su participación en diversas campañas en favor de la vida, como Verástegui se ha convertido en un referente al que muchos otros actores ya siguen.

Eduardo en su etapa como modelo (catinfor.com)

Eduardo tiene una relación muy especial con España y sabe que la mayor parte de las mujeres inmigrantes que abortan aquí son de origen latino. Por ello, recientemente se ha declarado contrario a la ley del aborto española. Existe siempre una salida para quienes son víctimas de un embarazo no deseado, y desde su organización él ofrece alternativas: «Si no los quieren, dénmelos a mi». Él recoge a niños de mujeres que fueron violadas, a niños abandonados o simplemente no deseados, rechazados por tener una enfermedad o por la precaria situación económica de sus padres. Verástegui ha hallado así un modo de aprovecharse de su fama puro, sano y solidario, ayudando a quienes más lo necesitan.

Sin embargo, las críticas llegan y llegarán siempre por parte de algunos sectores, incluso por compañeros y personas del mundo del cine y la televisión, porque él va contra la corriente, y sabe que ir a favor del viento es siempre más sencillo: «Si el precio que tengo que pagar es no volver a trabajar en mi carrera, pues que así sea», ha llegado a decir. Tiene claro que la defensa de la vida es más importante.

Se ha unido a la plataforma española Derecho a vivir, pero la concienciación sobre este asunto la lleva a cabo también desde su productora, Metanoia Films, desde la que realiza películas que celebran la vida y respetan la dignidad humana: «Yo quiero ir al cine con mi madre y mi abuela y no tener que taparles los ojos en ninguna escena», ha declarado en alguna ocasión. Su amigo Eduardo Garcia destaca de él como cualidades principales «su sensibilidad, nobleza, amabilidad, sencillez, ternura, educación, humildad… y sus ganas de vivir intensamente para lograr un mundo mejor». Vive en castidad y la tranquilidad con la que se expresa, su calma y el consuelo que aportan sus palabras son inmensos. En sus ojos brillantes y compasivos pone todo su corazón; lanza mensajes con la mirada que delatan sus ideas, sus sentimientos y sus convicciones. Poco o nada queda ya de aquel ídolo de masas. Verástegui es hoy «la voz de aquellos que no tiene voz».

Miguel Alonso


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4 mayo, 2011 at 22:58

La protección de los derechos humanos en Europa (I)

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EL INSTITUTO DE ESTUDIOS EUROPEOS DE LA UNIVERSIDAD DE VALLADOLID CELEBRA LAS IV JORNADAS SOBRE ESTA MATERIA

 Nadie entendería hoy un mundo en el que no se reconociesen determinados derechos; derechos que consideramos básicos y propios, que nadie puede arrebatarnos pero que, sin embargo, no siempre es sencillo garantizarlos. Los problemas actuales que entraña la protección de esos derechos, centrándonos en el marco europeo, fue el tema central de las últimas jornadas celebradas por el Instituto de Estudios Europeos de la Universidad de Valladolid, un Centro de Excelencia Jean Monnet con sobrada experiencia en los asuntos europeos y con gran prestigio. El IEE realiza una ardua labor que permite a alumnos, a profesores y a todo aquel que así lo desee profundizar en los asuntos que conciernen a Europa dentro de muy diversos ámbitos.

En este caso, como decimos, las jornadas (las cuartas sobre este asunto), celebradas en los días 24 y 25 de marzo de este 2011, se centraron en los derechos humanos, y comenzaron ahondando en un derecho que no es quizás el que a todos se nos viene a la mente primero cuando pensamos en este tema, pero sí que es sin lugar a duda uno de los que más pueden afectar a nuestro día a día, a nuestra vida cotidiana y es de esos derechos que no valoramos lo suficiente porque damos por hecho que debe estar garantizado, al menos desde nuestra mentalidad occidental. Se trata del derecho al agua y al saneamiento.

(cyl.geografos.org)

Derecho fundamental al agua y el saneamiento

El profesor Alberto Herrero de la Fuente, Catedrático de Derecho Internacional y Relaciones Internacionales de la UVa, fue el encargado de exponer ante unas cuantas decenas de alumnos e interesados por el tema la importancia de la escasez de agua, que no es, según sus palabras, “el mero origen de un desastre ecológico, sino que puede poner en peligro el mantenimiento de la paz y de la seguridad internacionales”. Es decir, que “hay que defender los recursos naturales para evitar guerras, y no al contrario”, como se ha venido haciendo durante años.

Quizás sería bueno conocer algunos de los datos que aporta la ONU al respecto para que cambiemos nuestro parecer y reflexionemos al tratar este tema: si casi 900 millones de personas carecen de acceso a agua potable, 2.600 millones carecen de un sistema de saneamiento básico y un millón y medio de niños menores de cinco años muere al año por ello, quizás el derecho al agua y al saneamiento no esté suficientemente garantizado, ¿no? Porque abrir un grifo en casa y disponer de todo el agua que se desee no es ni mucho menos lo habitual para la mayor parte del mundo, aunque sí lo sea para nosotros (de momento…).

Desde hace años no se habla ya sólo de agua, sino de recursos hídricos, ya que estamos ante un recurso de carácter económico. Y pensemos que el 97% del agua del planta es salada, y del 3% restante, el 70% está en forma de hielo. Nos queda un porción mínima de agua dulce que, en muchos casos, es agua subterránea. Por tanto “hay que poner -sentencia Herrero- un precio al agua”, pues a este ritmo en 2025 habremos acabado con los acuíferos y el resto de aguas dulces de las que disponemos (consumimos una media de 200 litros de agua por persona y día, mientras que con 40 litros sería suficiente para cubrir las necesidades básicas).

Los Estados deben tomar medidas para que toda persona tenga acceso a ese agua, se vigile su calidad, se impida su agotamiento, se establezcan usos prioritarios en caso de penuria, se abastezca en caso de emergencia y se instalen los servicios necesarios para ello (depuradoras, por ejemplo). En la Declaración del Milenio del año 2000 se habla por primera vez del derecho al saneamiento y de reducir a la mitad el número de personas que carecen de agua. No es fácil, pero ya se están logrando resultados. Y es que de nada sirve reconocer otros derechos si los más fundamentales y necesarios para el ser humano, como disponer de agua potable al menos para beber, no están garantizados. Quizás sea ese uno de los motivos por el que estas jornadas se iniciaron con esta conferencia.

Los límites expansivos de los derechos fundamentales

Al profesor Herrero de la Fuente le siguió en la mesa Enrique Linde Paniagua, Profesor de Derecho Administrativo de la UNED, que cambió de tercio para analizar si existen límites en la expansión de los derechos fundamentales. Se puede decir que desde la Declaración Universal que reconoce los derechos humanos (1948), estos derechos comenzaron a expandirse, si bien “no es un proceso de expansión claro”. El mayor expansionismo se deriva de la interpretación de estos derechos llevada a cabo por los tribunales.

Pues bien, teniendo claro que el expansionismo existe, podemos preguntarnos si es positivo o negativo. El profesor Linde Paniagua cree que hay un fallo en este planteamiento, ya que “hay derechos fundamentales y libertades públicas porque hay precisamente vulneración de los mismos”. Es imposible, por tanto, que avancen los derechos fundamentales si no avanza el mal. No estamos en el camino de la perfección, es una falsa ilusión, pero la protección es necesaria, ya que de lo contrario “la expansión genera decepción en los ciudadanos si esos derechos no pueden ser eficazmente exigidos”.

Los derechos humanos y la lucha contra el terrorismo

Cambiamos de nuevo de temática sin salirnos del hilo conductor de las jornadas en la tercera conferencia para establecer un binomio curioso, una “vinculación paradójica” entre terrorismo y derechos humanos de la mano del profesor de Derecho Constitucional de la Jaume I José Luis de Castro Ruano, y es que el terrorismo no es sino una violación de los derechos humanos. Sin embargo, hay que tener cuidado, porque la lucha contra el terrorismo puede también incurrir es un atentado contra esos valores que defiende.

El terorismo es una amenaza explícita a Europa” (aunque el europeo no sea el principal territorio afectado por el terrosimo de Al-Qaeda, por ejemplo), ya que la supresión de las fronteras en Europa puede facilitar la acción terrorista. Por ello se necesitan mecanismos conjuntos y una activa cooperación policial y judicial en esta lucha que nos concierne y afecta a todos: la amenaza es global y la respuesta, por tanto, también debe serlo.

Los atentados contra las Torres Gemelas en Estados Unidos aquel fatídico 11 de septiembre marcaron un antes y un después, un punto de inflexión en el tratamiento de esta materia. De hecho, unos días después (el 21 de septiembre de 2001) se celebró un Consejo Europeo Extraordinario. Es entonces cuando se declara que la lucha contra el terrorismo es un objetivo prioritario de la Unión Europea.

Desde ese instante, se han celebrado Congresos y se han producido, entre otras cosas, Decisiones del Consejo de Seguridad de la ONU, con especial atención de nuevo después de los atentados del 11 de marzo en 2004 en Madrid: se establece entonces un compromiso de reforzar los mecanismos existentes y crear otros nuevos más eficaces, como la figura de un coordinador europeo de lucha antiterrorista o la cláusula de solidaridad, por ejemplo. Otros de los instrumentos de que la sociedad internacional dispone para luchar contra la lacra terrorista son la Orden de Detención Europea (Euro-orden), la Unidad de Cooperación Judicial Europea (Eurojust), la Oficina Europea de Policía (Europol) o la Agencia Europea de Fronteras (Frontex).

Pero todos recordamos que el 7 de julio de 2005 vuele a darse un atentado brutal, en este caso en el Metro de Londres, momento desde el cual se hacen más importantes cuatro ámbitos de actuación en la lucha antiterrorista europea: la prevención (el más novedoso), la protección, la persecución y la reacción, conceptos que se afianzan y amplían en 2010 con el Marco del Nuevo Programa de Estocolmo. Podemos concluir afirmando, según el profesor de Castro Ruano, que existe un modelo de respuesta antiterrorista en Europa que avanza y se amplia poco a poco. Verémos en los próximos años cómo funciona.

Miguel Alonso

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Written by siglosatras

19 abril, 2011 at 12:08

Espectacular puesta en escena en el estreno de “La Caída de los Dioses”

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Belén Rueda deslumbra al público vallisoletano con una magistral interpretación como protagonista de la adaptación de la obra de Visconti

Las agujas marcan las ocho y diez de la tarde cuando las puertas del Calderón se abren. La gente, que aguardaba paciente paseando por el soportal del teatro, se agolpa ahora con las entradas en la mano esperando poder entrar cuanto antes. Faltan pocos minutos para el estreno nacional de La Caída de los Dioses. El esloveno Tomaz Pandur es el director y el encargado de la adaptación al teatro de esta obra maestra del cine italiano de finales de los sesenta (La Caduta degli Dei, de Luchino Visconti, 1969), y en la noche de ayer fueron los vallisoletanos quienes pudieron apreciar, antes que nadie, un ejemplo más del “nuevo lenguaje escénico”, según al crítica internacional, iniciado por Pandur.

Elenco de "La Caída de los Dioses" (publico.es)

El terciopelo rojo que recubre butacas y suelos y el olor a talco y a perfume caro de mujer te envuelven en una atmósfera de ensueño cuando te sientas en la sala. Es parte de la magia del teatro. La gente se acomoda, charla y mira a su alrededor sin darse cuenta de que hay alguien ya en el escenario. Janek (interpretado por Emilio Gavira) se encuentra sentado en el extremo de una larga mesa que está lista para la cena. Es el mayordomo omnipresente que conoce cada trama de la historia y que pronto comenzará a cenar en solitario antes de que empiece la función mientras el público continúa entrando. Un pianista de estética nazi toca una insistente melodía al pie del escenario, en el patio de butacas. No dejará de hacerlo hasta el final. La música es muy importante para aportar el dramatismo que invade el ambiente y que colma la obra. Con sus notas, el piano acompaña los gestos, los gritos e incluso las miradas de los personajes. De este modo, los espectadores son introducidos en la historia antes incluso de sentarse, de que las puertas se cierren y de que se apaguen las luces. Un original comienzo, sin duda.

De pronto, el escenario está repleto de gente y ninguna de las sillas que bordean la mesa está vacía. Una silueta femenina de porte muy elegante alza una copa, inicia un brindis en alemán y se sienta. Cuando la luz hace su aparición descubrimos bajo esa silueta a una imponente Belén Rueda que brilla entre diamantes, con el pelo recogido y un vestido largo. Un look propio de los años treinta de la Alemania nazi que la sumerge de lleno en su personaje, el de la Baronesa Sophie von Essenbeck. Tras la muerte de su esposo, el Barón, ella es la encargada de mantener la unidad de una familia que se desmorona por momentos en una lucha por el poder que no tiene límites. El III Reich se ha instaurado en Alemania, y estos aristócratas verán cómo los miembros del núcleo familiar se debaten entre los partidarios de Hitler y los contrarios al nacionalsocialismo.

Se trata de “una historia tremenda contada de una forma tremenda”, según palabras de Fernando Cayo, que interpreta a Von Aschenbach. Con una escenografía apabullante que cambia por momentos gracias a una cinta transportadora que trae y lleva el atrezzo e incluso a los actores, la obra parece avanzar a un ritmo vertiginosos cuando, repentinamente, se frena en seco. Los giros expresivos son muy fuertes y el espectador llega a sentirse angustiado e incómodo al ver a una Belén Rueda que se retuerce por el suelo gritando de forma injustificada, a un Pablo Rivero (en el papel de Martin, hijo de la Baronesa) que se desnuda por completo y se tumba sobre su madre o a Fernando Cayo besando apasionadamente a Manuel de Blas antes de que este sea asesinado para, seguidamente, abrirle la espalda en canal. La “revolución de emociones” que anunciaba en rueda de prensa la protagonista antes del estreno queda patente. Con el paso de los minutos, los espectadores comienzan a retorcerse en sus asientos. Aquellos que se valían desde el palco de unos prismáticos para no perder detalle retiran los binoculares de sus ojos sobrecogidos.

El ambiente envolvente y sobrecogedor vuelve a hacer su aparición cuando la Baronesa comienza a cortar repollos sobre una tabla de madera y esparce los pedazos por todo el escenario poseída por una mezcla de rabia e ira mientras grita sin parar, apuntando con el enorme cuchillo a Olivia Molina. La tensión se apodera de cada rincón de la sala. La gente se remueve de nuevo. No están cómodos. Pero el enano Janek aparece vestido de mujer para hacer reír al público, que se relaja sólo por un momento antes de volver a la angustia y la incertidumbre.

Una espectacular Belén Rueda junto a Alberto Jiménez en un momento de la representación (nortedecastilla.es)

Como casi todo a lo largo de la representación, los cambios de vestuario son también muy rápidos: los hombres, vestidos con el uniforme nazi, con gabardinas y sombreros; las mujeres, sólo dos (Rueda y Molina), aparecen en camisón, con vestido largo, en traje de chaqueta o incluso semidesnudas en alguna escena. Eso sí, el modo y el momento en que algunos personajes se desnudan vuelve a estar injustificado, como muchos de los gritos o llantos.

Pero la exageración que puede sorprender en contraposición con la obra cinematográfica versionada por Pandur no debe ser en realidad motivo de asombro: lo que se ha pretendido es llegar más allá de la historia, profundizar en la psicología, los sentimiento y la personalidad de cada personaje, y lo que se aprecia son personalidades agresivas, ambiciosas, marcadas por algún trauma, fuertes y débiles, atormentadas en su mayor parte.

No cabe duda de que los medios expresivos del teatro son diferentes a los del cine, y más en las obras de este director. “La Caída de los Dioses” está plagada de elementos expresivos de otras artes, desde sus puntos pictóricos que recuerdan a grandes cuadros de la historia del arte, hasta guiños literarios y musicales. Las emociones explotan cada vez que un personaje pone su pie en el escenario; no se sabe qué puede pasar en la escena siguiente. Pandur juega con nosotros, nos mantiene expectantes y logra sorprender en cada acto. Eso convierte a esta obra en una obra maestra en la que lo mejor es, sin duda y pese a todo, la regia y elegante representación de Belén Rueda.

Miguel Alonso

La obra se estenó en Valladolid el 17 de marzo

Versión y dirección

Tomaz Pandur

Reparto

Belén Rueda, Pablo Rivero, Alberto Jiménez, Manuel de Blas, Santi Marín, Francisco Boira, Olivia Molina, Fernando Cayo, Emilio Gavira y Ramón Grau

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Written by siglosatras

29 marzo, 2011 at 17:37

Día Mundial del Teatro: La vida escenificada desde los inicios de la Humanidad

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En los orígenes del ser humano se sitúa una capacidad fundamental que le hizo diferenciarse del resto de los seres que poblaban el planeta por entonces. No sólo le hacía diferente sino que, a la larga, su nivel de evolución en ese aspecto le hizo superior y logró con ello dominar, en la medida de lo posible, los elementos que le rodeaban. Se trata de la COMUNICACIÓN. Desde que unos a otros los individuos se enviaban gestos o gruñidos, o desde que representaban pictoricamente animales en las cuevas para propiciar la caza, el ser humano no ha dejado de comunicarse y eso es lo que le ha ayudado a sobrevivir hasta el siglo XXI, agrupado en comunidades, en familias, en parejas… Pues bien, un paso más a esos gruñidos y gestos fue la introducción de la música y la danza, otros dos importantes medios de comunicación. Con ellos se realizaban rituales mágicos muy teatralizados y exagerados, y es ahí donde debemos buscar el origen de lo que hoy, 27 de marzo de 2011, celebramos a nivel mundial: el teatro.

Avanzando en el tiempo, pero asentados aún en la antigüedad, tenemos que referirnos al Antiguo Egipto, como casi siempre que hablamos del origen ancestral de una costumbre actual. Los egipcios, pioneros en tantas y tantas cosas, descibridores de tantas otras, representaban ya miles de años antes de nuestra Era dramas referidos a la muerte (la resurrección de Osiris es un claro ejemplo). Pronto aparecen las primeras máscaras y, con ellas, las dramatizaciones más exaltadas. Pero sin duda a todos se nos vienen a la mente los casos de Grecia y Roma cuando hablamos del teatro antiguo.

Las danzas y los cánticos acompañaban a las escenificaciones de la vida de los dioses griegos, pues por todos es sabido que el mundo mitológico era tremendamente importante para los griegos. Pero pronto en Grecia se inician las primeras representaciones de carácter dramático. Se llevaban a cabo en las plazas públicas y, pese a todo, seguían muy ligadas al mundo divino de los dioses hasta que la evolución artística llevó a la aparición de los modelos tradicionales de tragedia y comedia alrededor del siglo V antes de Cristo (Grecia Clásica). Poco a poco, el teatro se iba haciendo más complejo, con más actores y más actos, por lo que el lugar de representación sufrió igualmente una variación: eran necesarios mayores escenarios y, por ende, mayor capacidad para un público más multitudinario.

Teatro de Mérida (viajarporextremadura.com)

Es entonces cuando se erigen en piedra los grandes teatros de los que seguimos conservando restos hoy en día, con capacidad para miles de personas y, en general, aprovechando las colinas naturales para situar las gradas con mayor facilidad y seguridad. Eran edificios abiertos de forma circular con una orquestra (lugar donde se llevaba a cabo la representación) y detrás un espacio para el cambio de vestuario y la preparación de los actores. Tras la orquestra, lonas pintadas hacían las veces de decorado, junto a las vestimentas y máscaras. Un coro acompañaba la representación que, o bien acababa trágicamente, de forma heróica, aludiendo a los dioses o criticando a personajes del momento de forma satírica.

En Roma se siguió el patrón griego, si bien algunas cosas cambiaron: los romanos construirían sus primeros teatros en madera sobre suelo plano con varias plantas en mampostería. Los espectáculos se representaban sobre una plataforma, origen de los escenarios actuales (el pulpitum) y en general lo que primaba era la comedia, ya que para ellos, como el circo, el teatro era una forma más de divertirse o entretenerse.

Mayas, aztecas e íncas destacaron también en el ámbito teatral en el continente americano. Igual sucedió en Asia, donde son destacados el caso de China o la India. Los chinos tienen una tradición milenaria en la práctica de poemas escenificados, mientras que en la india es más ritual y simbólico, siendo la música y la danza muy importantes.

Europa “dejó de lado” en cierto modo al teatro durante muchos siglos, pero el clero recuperó su uso en la Edad Media con fines didácticos. De hecho, las representaciones se hicieron habituales desde el siglo XI en las iglesias para difundir la doctrina cristiana.

Posteriormente, los grandes logros y cambios culturales que trajo consigo el Renacimiento italiano a partir del siglo XIV son bien conocidos, y en el ámbito teatral no podía ser menos. El teatro renacentista se va a inspirar en los modelos clásicos (como el resto de las artes renacentistas: renace el clasicismo) y estaba destinado a las clases aristocráticas, con salas mejor adecuadas y más cómodas.

Teatro Colón (profeblog.es)

Las diferencias son muy claras con el teatro inglés de la época de Isabel II. Se produce entonces un esplendor del drama, siendo Shakespeare la figura más crucial del perídodo. El público rodeaba el escenario por tres lados, mientras que en la parte alta se colocaba la nobleza.

Estos siglos XVI y XVII ven llegar a España los corrales de comedias al aire libre, en las que se representaban obras de los grandes dramaturgos españoles de la época, como Lope de Vega o Calderón de la Barca. Se trata del Siglo de Oro español. Posteriormente, con el Barroco (siglo XVIII) el teatro verá llegar, debido a la popularidad que estaba alcanzando la ópera, máquinas más perfeccionadas que daban una apariencia más real a la representación (los actores vuelan sobre el escenario, desaparecen…). Y así hasta el siglo XIX, en cuyos últimos años se replantea el arte dramático por las nuevas exigencias de libertad creativa.

Así, el teatro moderno se caracteriza por esa libertad absoluta en el planteamiento del diálogo, con nuevas concepciones del espacio, de la iluminación y de la plasticidad gracias a las innovaciones técnicas y a la total libertad de los directores. Las obras de teatro clásicas se reformulan hoy con nuevos lenguajes; las obras recientes y más novedosas nos sorprenden con infinidad de choques de sentimientos, de giros expresivos, de escenificaciones apabullantes o diálogos pasmosos.

Todo cabe hoy en el teatro. Todo. O casi todo. Decir que cualquier cosa tiene cabida en el cine, en la pintura, en la música o en cualquier otra arte quizás sea quitarle valor, pero podemos decir que tenemos la suerte de encontrarnos en un momnento en el que la libertad, la imaginación y la creatividad se han apoderado de los artistas, que ya no se ciñen, (porque nadie les obliga a ello) a estereotipos, temas, modos o diálogos, sino que dejan fluir lo que sienten hacia un público que, aunque menos numeroso que el que se congregaba en las gradas de los teatros griegos, sigue disfrutando de la magia del teatro. Nada puede compararse a la presencia de un actor sobre una tabla de madera que, ante cientos o incluso miles de personas representa lo que no siente y hace sentir a esa gente aquello que está escrito en un triste guión en papel. Eso es magia

Que el vello se te erice al ver su rostro, al escuchar sus palabras o al sentir lo que trasmite es magia; que salgas del teatro desorientado tras haber reído y llorado en la butaca sin saber aún muy bien por qué es magia. Y si en un momento como este, el que vive la sociedad actual, renunciamos a la magia como muchos pretenden, ¿qué nos queda? Celebrémos, pues, el día del teatro como merece y hagamos que jamás se agoten las ganas de disfrutar del mundo del espectáculo en vivo y en directo. Y no olviden apagar sus teléfonos móviles antes de que comience la función. No tengan prisa en encenderlos de nuevo cuando salgan de la sala. Sólo disfruten.

Miguel Alonso

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Written by siglosatras

27 marzo, 2011 at 14:48

¿La estrella más fría del Cósmos?

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Pareja de enanas marrones

Hoy ‘Periodismo e Historia’ se vuelve de nuevo hacia el cielo, hacia el espacio, asombrado por un curioso descubrimiento relacionado con las estrellas. Cuando hablamos de cifras referidas al universo, nos resulta muy complejo asimilar ciertas cosas que son tan lejanas e inabarcables por la mente del hombre, un pequeño ser, un mínimo punto (o ni si quiera eso) en un inmenso espacio infinito.

Uno de esos datos, por ejemplo, es la temperatura del Sol, que roza los 5.500 grados centígrados. Pues bien, recientemente un grupo de astrónomos de la Universidad de Hawai ha descubierto la estrella más fría que se conoce, que sólo cuenta con 100 grados centígrados (como una taza de té recién hecho). Se trata de un astro fallido que, al no poder mantener de forma contante las reacciones de fusión de hidrógeno porque no ha acumulado suficiente materia, no brilla como las estrellas normales y el calor que emite es, por ello, menor.

Es una enana marrón que esta acompañada de otras, pero ésta es la más fría. Su nombre no importa ahora, pues es meramente científico y no nos dice mucho, como en otros casos (CFBDSIR 1458+10B), y su lejanía respecto a la Tierra oscila los 75 años luz. Las investigaciones al respecto continúan y lo harán durante un tiempo, como aseguran los científicos, ya que la búsqueda de objetos fríos en el cielo es uno de los temas “de moda” en astronomía. Nosotros nos dejaremos sorprender por los nuevos hallazgos.

Miguel Alonso

Fuente: EL PAÍS (edición digital) Share

Written by siglosatras

27 marzo, 2011 at 9:29

Índalo: El hombre en relación con la Tierra y el Universo

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Índalo

Son muchos los símbolos que nos han legado las culturas antiguas, que permaneces inscritos, grabados o dibujados en papiros, cuevas, piedras u otras representaciones que hoy consideramos artísticas y que, quizás en sus orígenes, eran medios de comunicación o de contacto con el mundo divino y mágico. Hoy nos acercamos a uno de esos símbolos: el índalo.

Se trata de la representación de una figura humana con las piernas abiertas y los brazos extendidos que tiene un arco iris en sus manos, si bien otros consideran que se trata de la Vía Láctea o la Bóveda Celeste. A muchos les resultará familiar, sobre todo si son del sur de España, ya que se trata del símbolo de Almería. La razón es que se descubrió en una pinturas rupestres del Cerro Maimón en esa zona de Andalucía (Cuevas de Los Letreros). Estas representaciones datan de entre el 8500 y el 3500 antes de Cristo, el Neolítico tardío o Edad del Cobre, y son patrimonio de la Humanidad.

Sin embargo, a lo largo de la historia se han hallado otros ejemplos, no sólo en diversos puntos de España, sino de todo el globo terráqueo, pues el índalo ha sido representado por diferentes civilizaciones y en distintas época. Podemos decir que se trata de un símbolo universal. Un dibujo en el Templo de Ramsés II en Abydos (Egipto) es un claro ejemplo de ello, o el famoso dibujo del genio Leonardo Da Vinci, que se trata de una de las representaciones más conocidas (“De proporciones según Vitrubio de la cuadratura del círculo”, de 1490).

Índalo en el Templo de Ramsés II en Abydos (Egipto)

Además de ser durante siglos el símbolo de la buena suerte, el índalo representa al ser en plenitud, la armonía del universo, y es el símbolo de la mujer y el hombre universales. Conocido como Hombre Arcoiris que interactúa con el Universo, es de gran importancia para la iconografía mexicana, además de ser el símbolo de la responsabilidad de cada individuo de amar y proteger a la Tierra (según la tradición de Hawai), un significado sin duda muy bello. Asimismo, a mediados del siglo XX se tomó como símbolo del movimiento intelectual y pictorico llamado precisamente movimiento indaliano, encabezado por Jesús de Perceval.

No está claro si etimologíacamente la palabra índalo procede de la lengua de los íberos (el indal eccius o mensajero de los dioses) o si el origen está en el patrón de la ciudad de Almería, San Indalecio. En cualquier caso se trata de un ejemplo más, entre tantos, de la importancia de la simbología para nuestros ancestros (como para nosotros hoy) y de la universalización de tantos y tantos gestos, figuras, palabras, hábitos y costumbres que han guiado las vidas de pueblos muy lejanos en el espacio y en el tiempo.

Miguel Alonso

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Written by siglosatras

5 marzo, 2011 at 17:07