Periodismo e Historia

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El precio ha sido caro, pero al fin Egipto lo ha conseguido

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EL ADIÓS A MUBARAK

Han pasado 18 días desde que los ciudadanos egipcios comenzasen masivamente a protestar, pero finalmente han conseguido que Hosni Mubarak dimita. Las banderas, los gritos de alegría y júbilo y los fuegos artificiales han llenado la Plaza de la Liberación, centro neurálgico de las manifestaciones.

Esta plataforma en la que estamos ha sido clave en el proceso, pues todo se desencadenó el pasado 25 de enero con una gran marcha convocada por Internet, lo cual haría que pronto el gobierno bloquease algunas redes sociales y posteriormente las comunicaciones telefónicas y toda la Red. Las revueltas que se suceden hacen que comencemos a contar victimas mortales: cuatro el primer día, dos al día siguiente (un manifestante y un policía), setenta muertos el 28 de enero… una masacre que jamás debió suceder.

Una de las protestas en la Plaza de Tahrir (elpaís.com)

Sin embargo, lejos de marcharse y ceder ante las lógicas presiones y peticiones del pueblo, el presidente afianza su poder en esos días y renueva su gobierno. Mubarak, en el cargo desde 1981, parece que desea seguir dirigiendo el país del Nilo como había venido haciendo hasta entonces, olvidando el significado de palabras tan importantes como libertad, democracia o igualdad, palabras que son mucho más que eso, mucho más que simples palabras; derechos que se han reclamado por doquier y que por suerte en España y otros tantos países los hicimos realidad hace algunos años.

La prensa no puede trabajar en Egipto, la cadena de televisión árabe Al Yazira ve cómo cierran sus oficinas… ¿el Gobierno no quiere que se informe a la ciudadanía? Mal asunto entonces. Ésa es una estrategia de los poderosos que no puede tener detrás nada bueno. Pero el Ejército se pone del lado de los manifestantes y se niega a disparar contra ellos porque sus reclamaciones son legítimas.

Desde este blog ya se habló de un hecho aberrante que se produjo durante estos días de saqueos, que fue la destrucción de obras de arte del Museo de El Cairo. Aunque para algunos fuese un simple hecho al que no dan más importancia que al resto, que a los hechos políticos, sociales, etc., para ‘Periodismo e Historia’ es clave, tanto a nivel internacional, como nacional; tanto en el plano cultural como en el económico y social; tanto emocional como éticamente. No eran personas muertas por luchar en favor de lo que creían, es cierto, eran sólo estatuas y objetos, pero no estatuas y objetos sin más. Eran milenarios tesoros por cuya conservación muchos han luchado, por cuyo estudio muchos nos estamos esforzando; eran parte de nuestro pasado que no puede recuperarse.

Europa y Estados Unidos han presionado también a Egipto para que frenase esa oleada de muertos y revueltas y que el cambio se produjese cuanto antes, pero los saqueos, los tiroteos y las protestas se sucedían igual hasta que el 3 de febrero mueren al menos otras cinco personas y los tanques entran en la plaza Tahrir. Hasta los empleados públicos se manifiestan en contra de Mubarak, que finalmente, el 11 de febrero, dimite. No lo anuncia él (¿por cobardía? ¿Por vergüenza?), sino el vicepresidente Suleiman.

Pero no está todo hecho: ahora hay que ver cómo se sucede la transición hacia la democracia y la libertad por la que tanto se ha luchado; por la que se han dejados tantas víctimas innecesarias en el camino y tantas pérdidas irrecuperables.

Sé que es un símil atrevido y osado, pero no olvidemos que nosotros en España tuvimos esta transición hace más de treinta años, muy exitora por suerte. Es cierto que no nos matamos en la calle, seguramente porque bastantes habían muerto ya con el Generalísimo y también en gran medida (fundamentalmente) porque tuvimos la suerte de contar con un monarca que supo llevar la transición magistralmente. Pero el caso es que ahora le toca a él, a Egipto, un país que se ha cansado de aguantar el yugo dictatorial que tenía sobre sus hombros, que ha demostrado que puede darlo todo, hasta la vida, con tal de conseguir lo que persigue y que al fin ha abierto los ojos y la boca para darse cuenta de lo que le falta y reclamarlo. Por ello desde aquí nuestra enhorabuena, nuestro reconocimiento y por supuesto nuestro deseo para que todo siga su cauce y las cosas cambien de verdad en ese país.

Desde ‘Periodismo e Historia’ queremos también dedicar este post y la victoria de la ciudadanía egicia a Ahmed Mohamed Mahmud. Para muchos será un desconocido, para otros un héroe. Se trata del periodista egipcio que, tras ser herido por los disparos de un francotirador el 28 de enero, murió el 4 de febrero, siendo el primer periodista muerto en el conflicto.Otra triste noticia para quienes tenemos la vocación de informar. A él no le dejaron hacerlo.

Miguel Alonso

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Written by siglosatras

12 febrero, 2011 a 11:01

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